Tras la margarita...

miércoles, 1 de octubre de 2008



Caminaba por la acera hacia mi casa. El calor de la incipiente primavera ya se hacía notar, rozando con su brisa agradable la desnudez de mis hombros.

Mis pies avanzaban lentamente, siguiendo las cavilaciones locas de mi cabeza. Mis recuerdos se detenían en su rostro sincero, su sonrisa afable, sus ojos oscuros y almendrados. Por alguna extraña razón con sólo una palabra él había logrado cavar un hoyo en mi invisible coraza, y ahora no había segundo del día en que dejara de pensar en él.

Sabía que aún no era enamoramiento aquello que hacía que mi corazón latiera desembocado con su cercanía. Pero si no lo detenía rápido en eso se podía transformar, y siempre he sido una miedosa en lo que a amor se refiere.

Paso a paso me acercaba a mi destino. Mis ojos estaban perdidos en el césped verde que se alzaba con fuerza desde una tierra lodosa, y en mi imaginación veía las posibles escenas de un amor de fantasía, de aquellos que suelen no existir.

Mas entonces algo llamó mi atención. Casi como escondida, con la intención de no ser vista, una pequeña margarita se levantaba con sus pétalos níveos hacia el cielo. Su tenacidad en estirarse, con su tallo alto y doblado hacia un lado, me demostró que aún cuando se es pequeña uno puede pararse en alto frente a la vida. Y lo que más me embelesó no fue su sutil belleza ni su centro amarillento, sino que aún siendo apenas una flor silvestre nacida por error, se atrevía a desafiar al viento, al agua, a los pies que pudieran pisarla con tal de sobrevivir.

¿Podría yo ser tan fuerte?. Aquella pregunta retórica se volvía a repetir en mí mientras miraba a la margarita que parecía saludarme desde el suelo. ¿Podría atreverme a dejarme llevar por la cálida sensación que brotaba en mi interior?.


Y si el mundo gira y gira…
¿Tengo derecho a pedir caer de pies?.
Y si la vida sigue dando vueltas.
¿Por qué no doy vueltas con ella también?.
Busco las alas que me eleven a la grandeza.
Las herramientas que no limiten mi soñar.
Pido las garras que me armen con valentía frente a los problemas.
Pero, sobretodo, ruego por volver a volar....

A veces la primavera nos trae muchas sorpresas
¿Alguien espera ser sorprendido?.

Ember...

1 comentarios:

Carla. dijo...

ME ENCANTÓ!!!
Mil felicitaciones porque tu narrativa mejora día a día y de pronto te evs encantada y con una sonrisita tonta en los labios por tus comentarios, jajaj adefinitivamente eres mi antónimo en esta primavera, ¿qué será? (o más bien ¿QUIÉN SERÁ? la-la-la)
Animos mañana, quizás nos vemos, yo estoy a la U a las 8, you know.
Éxito en el estudio.
Y sube el microcuento del pájrao y la ardilla!
pd: definitivamente le vamos a llenar la carpeta al profe de taller de cuentos XD vamos que se puee!