Un beso lo dijo todo

domingo, 21 de septiembre de 2008



Ella sonreía ensimismada, con la mirada perdida en el horizonte colorado que se dibujaba sobre la difusa línea del fondo del mar. Las olas golpeaban con fuerza las rocas de la quebrada a lo lejos, rompiéndose tras un retumbante y agonizante estruendo.

Aquel día había sido feliz, tan feliz como se es cuando las preocupaciones que nos embargan son nimiedades frente a los grandes dolores futuros. Y así lo recordaría por el resto de su vida…aún cuando el encierro y la soledad llegaran a evadir los momentos alegres de su conciencia.

Pasos rápidos se acercaron a ella y una mano se posó en su hombro. Volteó su cabeza ante el contacto y se resignó a ser hipnotizada por esos ojos oscuros que la petrificaban cada vez que dejaban recaer sus pupilas negras sobre ella.

Él sonrió, y sin decir nada se sentó a su lado.

- ¿Qué piensas?- le preguntó, hundiendo sus manos en la arena y tomando un puñado de la misma.

- En nada- respondió ella devolviendo su mirada a las olas, ausente.

Pero mentía, claro que pensaba en algo… en aquellos ojos que la observaban en ese momento y las sensaciones que le producían el roce de sus manos. La necesidad que tenía de su aliento, de su aire, de sus palabras y sus besos. Lo amaba como jamás volvería a amar a alguien, porque, a pesar de todo, el primer amor no se igualaba a ningún otro… nunca se igualaría.

- Estás linda, ¿sabes?- le comentó, recostándose sobre la arena, despreocupado-. Deberías llevar el cabello suelto más a menudo-.

- Gracias- musitó, sonrojándose por aquel comentario.

Un suspiro se escapó de los labios del muchacho, mientras apoyaba su cabeza en su brazo doblado bajo su cuello.

- Es increíble como pasa el tiempo- dijo él sacando un cigarrillo de su bolsillo, para luego prenderlo con un encendedor azul-. No puedo creer que hace más de cuatro años que nos conocemos y que tú no has cambiado prácticamente en nada. Aún eres una niña, linda, pero niña al fin y al cabo-.

- ¿Tan chica me encuentras?- preguntó ella, arrugando el ceño y observándolo desafiante, elevando el mentón con altivez- porque estoy por cumplir dieciséis-.

Una risa ligera se escapó de la garganta del chico, y abrió los ojos que había mantenido cerrados para concentrarse en el cantar del mar.

- ¡¿Dieciséis?!- exclamó, irónicamente-. Entonces ya eres toda una mujer. Deberías estar preocupándote en casarte y todo eso, es decir, supongo que ya tienes novio, ¿no?-.

Ella se azoró tras la interrogativa y desvió la mirada hacia abajo, avergonzada de decir la verdad.

¿Por qué él debe hacerme estas preguntas?

- No- respondió casi en un murmullo- Nunca he tenido novio-.

Los ojos oscuros se volvieron a clavar en ella, con un claro brillo de curiosidad alrededor de su iris.

- ¿Nunca?- cuestionó extrañado. Ella asintió-. ¿Y nunca te han besado, tampoco?- le preguntó, sentándose y rozando con ello su delgado y tostado brazo desnudo.

Sus mejillas se sintieron arder y el estómago se le revolvió de nervios de tan sólo pensar en lo que anhelaba dar su primer beso.

- No, jamás me han dado un beso-.

El esbozo de una pequeña sonrisa apareció en su rostro varonil, y el flequillo castaño de su cabello se escapó frente a sus ojos por la brisa marina.

Dio una última bocanada de humo a su cigarro y lo apagó en la arena, hundiendo la colilla hasta que se perdió en la profundidad de aquella playa escondida.

Su sonrisa se ensanchó levemente, dejando ver la punta de sus dientes blancos que se asomaban tras la curvatura, y acercó su mano al rostro de la chica, en un movimiento que parecía avanzar a cámara lenta… demasiado lenta.

Ella elevó la mirada, temblando ante su gesto. Y sintió como se tensaron todos y cada uno de los músculos de su cuerpo… incluso haciendo el respirar un poco forzado.

- Entonces, permíteme- murmuró él posando su mano tras su cuello delgado, y acercó su rostro al de ella, sin dejar de sonreír.

Observó sus labios rosa, que parecían una pequeña cereza que llamaba a ser mordida. Se acercó un palmo a su nariz y rozó aquellos labios lentamente con los suyos, esperando una mínima respuesta de parte de la chica, una respuesta que le permitiera seguir con su autorización.

Sentía como ella temblaba entre sus manos, pronta a desmayar, y tras una muda risa… la besó suave y cándidamente, olvidándose en ese momento de la marea que subía y se acercaba intimidante a sus pies.

Inclinó levemente su cabeza, profundizando el beso. Los labios de ella respondían tímidos, inexpertos, pero deliciosos. De a poco se fue relajando, y abrió su boca apenas un tanto para permitir que él se hundiera en ella, saboreando lentamente su interior.

Sabía que la muchacha no tenía idea de qué hacer, limitándose a imitarlo en un principio… para luego cobrar vida propia y manejar sus labios con cierto temor, pero apremiantes, buscando un poco más de aquello que había encontrado.
Con su otra mano rodeó aquella pequeña cintura que se ocultaba bajo aquel jearsey ancho que solía usar. Tal como lo esperaba, ella tiritó cuando sus cuerpos se rozaron, aún con tanta ropa de por medio… y eso lo hizo sonreír dentro del beso, sintiendo la pasión e ingenuidad que puede entregar toda primera vez.

Y es que el primer beso deja una marca imborrable. Un recuerdo que siempre se evocará cuando creamos que la verdad no existe, que la justicia y el amor han desaparecido… porque las primeras veces que entregamos un real signo de amor, la debilidad que nos envuelve se transforma en nuestro pilar contra la desventura.

Ella fue una ingenua, cobarde, amorosa y tierna criatura que luego debió luchar contra el mal…. Y fue él, no el que sería su esposo, tampoco su príncipe azul… el que le recordaría que es lo primero lo que siempre dará vueltas en nuestra alma….

Sus labios se rozaron con una lentitud empalagosa, no queriendo ser más que un roce que de a poco iba perdiendo intensidad. Se quedaron quietos, tocándose con los ojos aún cerrados… mientras el golpe de las olas retumbaba a la distancia.
~*~*~*~*~*~*~
Un escrito olvidado en el baúl de los recuerdos....
... lo comparto con ustedes.
Desde un Nunca Jamás primaveral
...Ember

1 comentarios:

Carla. dijo...

Ahhy yo ya había escuchado ese cuento por ahí!
Lo encuentro TAN lindo.. en serio, me hubiese encantado tener un primer beso así... pero bueeeeno, las cosas no se dieron y en verdad con suerte lo recuerdo, quizás algún día me escriba una ficción sobre un primer hermoso beso que ajmás existió (uuf, créeme que ya perdí la cuenta de besos que he dado y no es una sensación agradable) pero bueno, no cabe llorar sobre la leche derramada y lo importante es que ahora en verdad siento que cambié y maduré :)
Jajajja no sé por qué estoy contándote esto si ya lo sabes de sobra, en fin!
Oye nerd, métete a mi blog, claramente no sé ponerle ninguna aplicación porque soy una atecnológica cuática xD, pero es lo que hay (me tienes que enseñar a enchularlo)
Oye, quiero más desafíos , así que cranearé uno contigo en la U. Me gusta esto de escribir originales (espero en verano retomar los fics).
Ya, no sé por qué te hago el medio comentario si en verdad te veo todos los días xD.
Te dejo amiga,
TKM
Besitos!!