Mi intuición es poderosa

domingo, 13 de septiembre de 2009

Soy adicta a la suerte. Mi madre ve el tarot y mi abuela las cartas inglesas. En mi casa siempre se le ha dado mucha importancia a las leyes de la superstición, evitando pasar la sal en la mano, jamás comprando peces ni cactus, ni hablar de pasar bajo una escalera, y mucho menos usar alguna joya con esa piedra morada que atrae a la perdición.

Creo en el destino.

Hace un año atrás fui a visitar a una mujer que participaba en las ceremonias de la luna y en las celebraciones célticas. Su persona me pareció cálida, tanto así que la abracé al despedirme- cosa que no suelo hacer-. Estaba muy estresada por la Universidad y había decido ir a verla para hacerme electromagnetismo y, luego, ver lo que el futuro me deparaba a través de las cartas.

- Tienes algo en la espalda- me dijo sujetando mi pie sobre la camilla mientras unas piedras depositadas en partes específicas de mi cuerpo no me permitían respirar con total normalidad.

- Cuando pequeña tuve un tumor benigno ahí, me lo sacaron, pero aún queda un poco…- comenté sorprendida. Yo llevaba toda mi ropa puesta, así que era imposible que notara la cicatriz.

Después de repetir como una estudiante de medicina las partes de mi cuerpo- costillas, corazón, mano derecha…- una y otra vez en un orden determinado, me permitió sentarme otra vez. Y ahora me sentía mucho más liviana.

Cada vez que me leo las cartas- o mi madre pregunta por mí cuando se las leen a ella-, siempre le dicen cosas parecidas: tu hija es de carácter fuerte; se nota que es perseverante; le irá bien en la vida; sí, se casará, pero con el hombre que ella escoja; le gusta viajar; conseguirá lo que espera... etc.

A veces siento que eso suena demasiado bien.

Pero aquella vez que me leyeron las cartas me dijeron algo que me llamó mucho más la atención: “Sigue tu instinto, tienes un instinto poderoso”.

Y eso creo que sí es verdad, absolutamente.

A pesar de ser una persona más bien racional. De analizar las posibilidades antes de moverme. De ser poco empática para no sufrir. Y de poder verme indiferente frente a las fatalidades ajenas, siempre he tenido un enorme instinto, una gran señal que me permite calificar qué hacer y qué no hacer… como un reloj que anuncia los movimientos debidos.

Para mí la vida es un verdadero juego de ajedrez, donde cualquier movimiento en falso nos puede llevar a un jaque que colinde con el jaque mate final. Cada error es una posibilidad de caer al vacío.

¿Y qué ha pasado con mi instinto?.

Creo que hoy mi instinto me dice que deje de pensar y comience a hacer. Que las jugadas perfectas ya trazadas se irán alargando sin perjudicar. Que un peón no es más que un peón, y que las torres, los caballos, los alfiles y la propia Reina aún están en pie para proteger al Rey. Que nada puede salir mal mientras yo mantenga mis principios, pero nada obsta que pueda jugar un poco más con ellos.

Porque en esta vida todo se limita a lo que se hace y lo que se deja de hacer, y llegó el momento de actuar.

Desde ahora he de seguir mis instintos.

4 comentarios:

Adrian Palacios dijo...

Bien dicho, me gustaron tus ideas!
y mucho mas tu referencia con el ajedrez!
Creo que te estare leyendo de vez en cuando ahora que empiezo con esto de los blog :)

Lilly dijo...

ummm... ay querida amiga me gusta lo que dijiste pero a veces nos da tanto miedo las oportunidades que algo dentro de nosotros que creemos que es instinto nos grita noooooo cuidado!!! y es nuestro miedo hablando cuidate de eso cariño te quierooo mil!!!

Delilah dijo...

una palabra:
BRAVO.

Anónimo dijo...

Romanos 10. Si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu Señor y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salv@.