Tú y yo.
Temamos.
No abramos los ojos a la luz.
No escuchemos razones, porque las razones no existen.
No creamos en nada.
Ni en el sol, ni en la luna, ni en las artificiales luces de la ciudad.
No enfrentemos los dolores porque son muchos.
Sellemos las heridas con sal y dejemos que la piel escuece.
Escuchemos el sonido de los autos y olvidémonos de que hay que andar.
Caminar es imposible, volar demasiado arriesgado.
Temamos y no dejemos que los sueños nos manejen.
Encerrémonos en este precioso estado de locura donde nadie más existe.
Tú y yo. Solos y apartados.
No te conozco. No me conoces.
Pero tú y yo somos uno.
Encuéntrame.
Nunca lo perdiste
viernes, 4 de octubre de 2013
Etiquetas: Letras de mi cosecha
Miras hacia atrás y crees que ya no lo tienes.
Lo buscas en los bolsillos donde la arena se esconde.
Cavas en las profundidades de telas, carne y recuerdos.
Cierras los ojos y crees poder escuchar su voz.
Lo observas: sus ojos nunca tuvieron nada de especial,
pero te gustaban. Te enamoraste de esos ojos comunes y corrientes.
Esos labios que no besaban mejor que otros excepto cuando te besaban a ti.
Frases que te dijo cuando la distancia los mantenía aparte.
"Creo que me enamoraré de ti".
Mentiras.
El agua borra lo que una vez se tuvo.
La arena se escapa de los bolsillos y se pierde en el suelo.
No hay telas ni carne donde los recuerdos se desdibujan.
Ya no escuchas su voz. No sabes siquiera si la reconocerías si te hablara.
Esos ojos se volvieron opacos y pequeños, oscuros como los de un buitre.
Besó a otras y sus besos dejaron de ser especiales.
No quedan frases en el aire sólo mala memorias.
Y nunca se enamoró de ti.
Esa es la única verdad.
Lo buscas en los bolsillos donde la arena se esconde.
Cavas en las profundidades de telas, carne y recuerdos.
Cierras los ojos y crees poder escuchar su voz.
Lo observas: sus ojos nunca tuvieron nada de especial,
pero te gustaban. Te enamoraste de esos ojos comunes y corrientes.
Esos labios que no besaban mejor que otros excepto cuando te besaban a ti.
Frases que te dijo cuando la distancia los mantenía aparte.
"Creo que me enamoraré de ti".
Mentiras.
El agua borra lo que una vez se tuvo.
La arena se escapa de los bolsillos y se pierde en el suelo.
No hay telas ni carne donde los recuerdos se desdibujan.
Ya no escuchas su voz. No sabes siquiera si la reconocerías si te hablara.
Esos ojos se volvieron opacos y pequeños, oscuros como los de un buitre.
Besó a otras y sus besos dejaron de ser especiales.
No quedan frases en el aire sólo mala memorias.
Y nunca se enamoró de ti.
Esa es la única verdad.
L.E
La locura se hereda
jueves, 5 de septiembre de 2013
Etiquetas: Asuntos existenciales, Un poco de mí
Simple y claro: se hereda. La locura viene en nuestro adn compartida por todos los antepasados antes de nosotros. Se reparte en la ropa vieja, los modales, las historias de vida, la forma de tomar el té, los nombres repetitivos, el violín que tocaba el bisabuelo, la casa de campo que vendieron, lo que no se sabe y lo que nunca se podrá saber. Eso, la locura se hereda.
En mi familia hay locos, tal como en muchas de las demás familias. Hay locos inofensivos y otros que parecen locos; algunos que nadie sabe que están locos y aquellos que demostraron su locura. Cada tipo de loco es un mundo. Cada uno tiene su propia historia y los más disparatados porqué. En toda familia hay locos. En todas.
Quizás en la mía soy yo.
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